8 enero 2010

Reality show y empresa informativa

Posted in Empresa informativa tagged , , , , , , , , , a 19:13 por Pilar Muñoz

El Show de TrumanEn los tiempos que corren la televisión sirve de analgésico para la sociedad. Demandamos programas divertidos y amenos que nos hagan olvidar la realidad exterior en la que vivimos llena de atascos, crisis, trabajo… Y de realidad y ficción sabe mucho nuestro amigo Truman Burbank. El Show de Truman es una de esas películas con las que nos da por pensar en eso de las empresas informativas y la manipulación que ejercen sobre la sociedad. Esta gran película estrenada en 1998 cuenta la historia de un hombre que crece rodeado de cámaras y atrezzo sin percatarse de la farsa en la que vive. Jim Carrey da vida a Truman, uno de los cinco embarazos no deseados elegidos para ser la estrella de un nuevo reality show. En definitiva, el objetivo final de Christof, el director y creador del programa “El Show de Truman” es el de conseguir audiencia y beneficio económico sin tener en cuenta el aspecto moral y ético que supone arrebatarle una vida normal a un ser humano y darle una falsa identidad entre cámaras y actores. Los objetivos que persigue el creador de toda la parafernalia que rodea a Truman son los que busca actualmente nuestra televisión. Y es que con programas como el mítico Gran Hermano o docu-realitys como Fama, ¡a bailar! de Cuatro o el Curso del 63 de Antena 3, intentan conseguir audiencia que se traduce, a fin de cuentas, en beneficio económico a cambio de contar la vida de ciertas personas generalmente anónimas.
Parece que los medios no pueden o no quieren buscar caminos diferentes al del espectáculo. Y es que exhibir emociones, recrear llanto y alegría en directo o mostrar los sentimientos de una persona es lo que vende hoy en día. El sensacionalismo, desde aquellos primeros diarios estadounidenses, ha estado rondando a algún periodista con la intención de sacar el máximo rendimiento de una información. Y cuando nosotros cogemos el mando de la televisión y le damos a cualquier cadena vemos que, sin llegar al amarillismo estadounidense de Hearst, se busca la espectacularización de los hechos.
Es una realidad que los reality show, coincidiendo con la era digital, han comido terreno a otros formatos como las telenovelas o géneros de ficción que a pesar de hacernos ver la vida cotidiana de una serie de personajes no muestran la verdadera vida cotidiana de unas personas anónimas con sus preocupaciones particulares convertidas ahora en personajes de un programa que contará su día a día.
Todas las cadenas han sucumbido a esta nueva forma de hacer televisión y es que no dejan de ser empresas. Una empresa informativa tiene una serie de objetivos internos que debe cumplir para poder subsistir y de esta manera debe adaptarse a su entorno, además de fomentarlo según sus intereses.