11 enero 2010

La continua evolución tecnológica

Posted in Tecnología y medios de comunicación tagged , , , , , , , , , a 1:53 por Pilar Muñoz

La velocidad con la que continuamente aparecen nuevos aparatos tecnológicos, que sustituyen a otros que aún están de moda y tienen prestaciones novedosas, es algo que, podríamos afirmar, crea agobio en la sociedad. Siempre existe un aparato más novedoso que el que compraste hace unos días atrás. El mundo parece atrapado en una especie de “agobio colectivo”. Cuando tenemos un móvil de última generación queremos el siguiente modelo cuya única diferencia es el aspecto físico. Lo hacemos sin darnos cuenta de que estamos en un bucle, acostumbrados a dejarnos impresionar por anuncios llamativos en los que nunca mejor dicho “nos venden la moto”.
Consumimos por consumir, gastamos dinero en aparatos electrónicos que no nos hacen falta. Hace veinte años muy pocos tenían móvil y la gran mayoría nos la apañábamos para localizar a la persona que buscábamos. Nos hemos acostumbrado al mero consumo. No dudo que la tecnología haya facilitado el trabajo a muchas personas o que la telefonía móvil sea un elemento revolucionario, pero no es necesaria esta evolución diaria de esos aparatos. La TDT, las pantallas planas, la PDA, GPS, etc.
Nos avasallan con información y constantes cambios. Nos agobian por el efecto de miles de redes informáticas que, por medio de Internet, transportan en tiempo real muchísimos datos y estadísticas procedentes de todos los rincones del planeta y que interconectan el teléfono, el ordenador, la televisión, las impresoras, etc. provocando de esta manera en la sociedad un vértigo tecnológico del que quiere salir pero que no puede.
Como consecuencia, aparece la desconfianza ante la información que nos ofrecen, ya que nos llega a través de muchísimos canales y aparatos, y no somos capaces de asimilarlo. Cada vez son más los ciudadanos que se sienten amenazados por esta modernización brutal. Que además, mueve muchísimo capital. La modernización interesa porque mantiene la economía. Aunque estemos en crisis nadie deja de comprar tecnología. No nos damos cuenta de que nos estamos convirtiendo en meros consumidores de tecnología, a menudo, innecesaria y de la que, en la mayoría de los caso, sólo utilizamos el cincuenta por ciento de las prestaciones que nos ofrecen.
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